Autor: Guillermo Vázquez
“La otra bandita” nos prepara para explorar los rincones ocultos de la ciudad y conocer la vida cotidiana de las comunidades más recónditas.
Hoy es miércoles y la emoción vibra dentro de mí. Los maestros han prometido una clase fuera de lo común, la intriga crece con cada minuto que pasa. La dirección es clara: El centro de la ciudad, pero el propósito es todo un misterio, solo nos pidieron lo esencial: una libreta, una pluma y ropa cómoda. Con una mezcla de curiosidad y entusiasmo, me lanzo a la aventura, listo para descubrir qué nos depara esta lección.
Después de que mi amigo pasó por mí, me dirigí al Centro histórico de la ciudad de Querétaro. Estaba esperando a un guía; sin embargo, siguen sin contarme mucho sobre la actividad. Hasta que de repente por ahí de las 4:15 pm llegó un señor llamado Israel que parecía que conocía a uno de nuestros maestros. En efecto, él es el guía que estábamos esperando, se me hizo curioso verlo con una playera blanca y con un logo de una tortuga con una frase que decía lo siguiente: “La otra bandita”.
Israel me contó que la misión de hoy será visitar los lugares más recónditos del centro y del mercado de El Tepe para conocer cómo es el día a día de las personas de estas comunidades. “La otra bandita” es un espacio comunitario que se encarga de apoyar a los barrios del centro. Algo que fue muy intrigante e interesante es que nos acaban de decir que para poder adentrarnos a las calles voy a tener que hacerme pasar por un miembro de “La otra bandita” y ofrecer “servicios psicológicos” para que de esta manera las personas no vayan a sentirse incómodas por mi presencia.
La primera parada fue la Plaza San Sebastián, donde había una iglesia, un centro cultural, un puesto de elotes y esquites. Nos detuvimos ahí para poder observar todo lo que se encontraba a nuestro alrededor. La curiosidad me ganó y me adentré al centro cultural, donde había una escultura plateada hecha a base de triángulos de metal; seguido a eso unos señores me invitaron a ver los talleres que ofrecía ese centro cultural, mientras veíamos el muro cultural, me percaté de las clases de guitarra, canto, danza, teatro, entre otras disciplinas. Los señores me preguntaron de dónde venía, y al ver la hoja que nos dieron para ofrecer los servicios psicológicos, les expliqué que éramos parte de “la otra bandita” y que estaba pegando esas hojas en caso de que necesitaran asistencia. Ellos solo me pidieron que invitemos a más gente a checar los talleres.
Saliendo de la casa cultural vi a una chica con un instrumento dentro de su funda, decidí acercarme y platicar con ella. Me dijo que su nombre es Mariela, comentó que toca el guitarrón y que estaba esperando a que llegaran sus compañeros de un ensamble de mariachis que estaban a punto de comenzar su ensayo para un evento en esa plaza, más específico enfrente de la escuela primaria Miguel Alemán número dos, que estaba justo a lado del centro cultural.
Seguimos caminando y me topé con las vías del tren, arriba había unas escaleras que servían para cruzar al otro lado de los carriles, igual pude ver mucha gente caminando tanto por las escaleras como por las vías, llevaban cargando en bolsas de basura cosas que en verdad desconozco, se escuchaba de lejos el sonido del tren a punto de llegar. Caminar por ahí igual era complicado gracias al terreno rocoso. Al subir las escaleras y cruzar por el puente me pude percatar de la vista que tenía hacia la zona urbana y también pude apreciar el barrio por el que nos estaban llevando. En esos momentos pude sentir que estaba entre dos mundos que a simple vista se ven muy distintos e interesantes. Pero no me podía quedar atrás del recorrido. Pasamos por unas canchas de básquetbol llenas de hojas caídas de árboles y basura alrededor y un kiosco grafiteado con iniciales de personas, fue justo ahí donde creí que era un buen lugar para pegar mis letreros.
Nuestra siguiente parada sería el mercado del “Tepe”, para llegar tuvimos que atravesar otro barrio llamado “El cerrito” donde lo que llamaba mucho la atención es que había letreros en los locales comerciales que decían cosas como esto: “NO a la pérdida de empleo, sí al diálogo” o “NO a la quiebra de negocios, sí al diálogo”. En verdad había muchos comercios y de igual manera mucha gente trabajando y saludando en la calle a los miembros de esa comunidad, incluso me tocó escuchar a un señor que atendía una tienda de carnitas decirle a un chico que cargaba unos sacos lo siguiente: “Unidos somos más fuertes”.
Durante el camino, ya con varias gotas de sudor en mi frente, pude percibir varios olores; como las frutas y verduras en las tiendas de abarrotes, o la intensidad de los chiles en las tiendas de especia. También tuve cuidado al evitar los carros que estaban pasando cerca de mí, los diablitos y esquivar las botellas de cerveza que había en el piso. Ya estando en el mercado, Israel nos contó que el Tepe tiene 45 años y que se venía una gran fiesta por el aniversario donde van a regalar carnitas, y pude ver un cartel donde anunciaban que la semana del aniversario va a haber música en vivo, bandas como “La Celda”, “El Dueto”, “Imperio Chávez” y La Banda Vaquera se veían anunciadas para el siguiente 27 de agosto.
Para terminar me dirigí hacia la base de “La otra bandita” que por lo que me contó Israel, antes era una cantina llamada “La Chapala”, esa cantina fue quitada porque se consideraba muy brava, cada tres días había riñas entre bandas, y esa fue la razón por la que cerraron ese lugar y desde hace 17 años se estableció “la bandita”, que por cierto igual me tocó ver cómo ayudaban a estas comunidades repartiendo comida a la gente que se acercaba.
Estando en “La otra bandita” tuve tiempo para reflexionar todo lo que había visto, sentido, escuchado y olido, pude darme cuenta de que hay muchos lugares y personas que no conozco, varias cosas que ubicaba, pero al mismo tiempo cosas nuevas por conocer, pude ver que hay un mundo diferente e interesante. Todo eso es lo que voy a detallar para la crónica que nos dejaron hacer sobre esta travesía que estoy a punto de empezar a escribir en estos momentos.

